El pasado 9 de junio se celebró en el VINSEUM el primer INNOTAST, una nueva propuesta impulsada por INNOVI en colaboración con el VINSEUM. El ciclo nace con el objetivo de dar visibilidad a la innovación que se está desarrollando en el sector vitivinícola y crear espacios para compartir conocimientos entre empresas, profesionales y público interesado.
Con el título «Hacia una viticultura más resiliente: las nuevas variedades resistentes», este primer encuentro acercó a las personas asistentes algunas de las iniciativas que trabajan para responder a los retos actuales del viñedo, como la reducción del impacto ambiental de los tratamientos y la adaptación al cambio climático. La sesión combinó presentaciones y catas para conocer de cerca las nuevas propuestas y explorar sus características en la copa.
Una parte de la sesión se dedicó a los vinos elaborados con variedades PIWI, en una cata dirigida por Anna Nin, de Agromillora. Estas variedades de uva son resistentes a enfermedades fúngicas como el mildiu y el oídio, y pueden contribuir a reducir la necesidad de tratamientos en el viñedo.
La cata permitió descubrir sus perfiles aromáticos y gustativos, así como conversar sobre su potencial para responder a las expectativas de calidad y estilo de los consumidores. La incorporación de variedades resistentes abre nuevas posibilidades para avanzar hacia una viticultura con menos intervenciones y más respetuosa con el medio ambiente. Al mismo tiempo, plantea cómo integrar estos vinos en los estilos y las identidades que el sector ha construido a lo largo del tiempo.
El primer INNOTAST también presentó vinos elaborados con variedades VRIAC —Variedades Resistentes y Autóctonas Adaptadas al Cambio Climático—, una iniciativa que combina investigación y tradición para explorar alternativas adaptadas a las condiciones futuras de la viticultura. La presentación corrió a cargo de Josep Maria Albet i Noya, en representación del proyecto, liderado por la bodega Albet i Noya.
En la iniciativa participan las bodegas Alta Alella y Celler Josep Piñol, junto con el ingeniero agrónomo suizo Valentin Blattner, especializado en el desarrollo de variedades resistentes. El proyecto parte de un reto concreto: conservar la identidad de variedades autóctonas catalanas como la xarel·lo, la macabeo o la garnacha y, al mismo tiempo, incorporarles resistencia natural a enfermedades como el mildiu y el oídio.
Las nuevas variedades se han obtenido mediante cruces naturales, sin modificación genética. Su resistencia puede reducir la necesidad de tratamientos en el viñedo y contribuir a mejorar la adaptación al cambio climático. Durante la cata, las personas asistentes pudieron conocer vinos fruto de esta investigación y descubrir cómo la innovación puede aportar nuevos matices aromáticos y gustativos sin perder el vínculo con el territorio.
El primer INNOTAST puso de manifiesto cómo la innovación varietal puede contribuir a replantear el equilibrio entre calidad, identidad y sostenibilidad. En cada encuentro, el ciclo quiere ofrecer a las bodegas y a las empresas vinculadas al clúster un espacio para presentar nuevos productos, procesos, enfoques y soluciones, y compartirlos con un público amplio.
Con esta iniciativa, INNOVI y VINSEUM quieren acercar la innovación vitivinícola a distintos públicos, poner en valor el talento y la capacidad transformadora del sector, y favorecer la divulgación, el aprendizaje y la transferencia de conocimiento. El ciclo contribuye así a reforzar el vínculo entre el vino, la cultura, el territorio y el futuro de la viticultura.
Este proyecto ha recibido el apoyo del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, dentro del marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, en la convocatoria 2021b de ayudas a Agrupaciones Empresariales Innovadoras con el objeto de mejorar la competitividad de las pequeñas y medianas empresas.

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